salud clara, nutrición clínica

Has acumulado información, pruebas, hipótesis y opiniones.

Algunas parecen encajar durante un tiempo. Otras se contradicen entre sí. Y llega un punto en el que ya no sabes qué merece la pena seguir explorando y qué no.

No te falta información.
Te falta una explicación que conecte las piezas.

A veces la estrategia pasa por la nutrición.

Otras veces mi trabajo consiste en identificar que el problema probablemente va por otro lado antes de seguir acumulando cambios innecesarios.

Por eso, empezamos revisando tu história; síntomas, pruebas, alimentación, suplementación e intervenciones previas.

El objetivo no es añadir más datos, sino distinguir qué nos ayuda a comprender el problema y qué está generando ruido.

A partir de ahí, buscamos conexiones y construimos una hipótesis de trabajo clara.

Una dirección concreta para saber qué tiene sentido priorizar y por dónde empezar.

Un proceso, no una solución rápida

Esto no es una consulta rápida ni un paquete de visitas vendido por adelantado.

Los problemas de salud que arrastramos desde hace años no suelen resolverse en dos días. Y cambiar hábitos y conductas tampoco es como tomar una pastilla.

Hay cosas que necesitan tiempo.

La biología no se lleva bien con las prisas.

Por eso, trabajamos entendiendo qué está pasando, decidiendo por dónde empezar y observando qué ocurre cuando introducimos cambios.

Un proceso largo no significa necesariamente muchas visitas.

Significa darnos el tiempo necesario para observar, ajustar y tomar decisiones con criterio.

Primera sesión

No es una consulta aislada en la que recibirás una lista de recomendaciones. Es un espacio para empezar a conocernos, revisar tu historia y valorar qué está pasando y por dónde tiene sentido empezar.

Pero la valoración es bidireccional.

Yo valoro si puedo ayudarte y si mi forma de trabajar es adecuada para tu caso. Y tú también valoras si te sientes cómoda conmigo, si mi manera de acompañarte encaja contigo y si quieres que trabajemos juntas.

Porque el vínculo terapéutico no se da por hecho. Se construye entre las dos.

60 - 75 min · 80 € *

Seguimientos

En las sesiones de seguimiento continuamos construyendo tu relato: observamos cómo respondes a las intervenciones, revisamos qué ha ocurrido, incorporamos nueva información y ajustamos la estrategia cuando es necesario.

Una vez iniciado el proceso, el canal de comunicación para resolver dudas relacionadas con el seguimiento, compartir informes, enviar actualizaciones o cualquier otra información relevante será siempre el correo electrónico.

45 - 60 min · Pack 3 seguimientos · 160 € *

*Los precios indicados incluyen los impuestos aplicables.

FAQ

¿Las consultas son online?

Las consultas se realizan por videollamada a través de Google Meet.

Una vez agendada la sesión, recibirás por correo electrónico una invitación con el enlace para acceder a la reunión.Si no tienes una cuenta de Gmail, podemos utilizar Zoom excepcionalmente.

Si no tienes una cuenta de Gmail, podemos utilizar Zoom excepcionalmente.

La primera sesión de valoración suele durar 60- 75 minutos.

Las sesiones de seguimiento duran 45-60 minutos.

No necesariamente.

Si dispones de informes, analíticas o pruebas complementarias relevantes, podrás enviármelas antes de la primera sesión para que pueda revisarlas. Si no las tienes, valoraremos conjuntamente qué información necesitamos.

Porque si después de la primera sesión consideramos que es adecuado trabajar conjuntamente, creo que ambas partes necesitamos asumir un mínimo compromiso con el proceso.

Los cambios de hábitos y conductas no ocurren de un día para otro. Necesitamos tiempo para poner en práctica la estrategia, observar qué ocurre y valorar qué merece la pena mantener, ajustar o cambiar.

Con el tiempo y la práctica clínica, he comprobado que los procesos necesitan un mínimo de continuidad para poder observar cambios, contrastar hipótesis y tomar decisiones con criterio. Por eso, los seguimientos se ofrecen inicialmente en un pack de tres.

Esto no significa que necesites muchas consultas ni que tengamos que seguir un calendario rígido. Significa que damos al proceso un margen suficiente para poder observarlo antes de sacar conclusiones.

Al finalizar los tres seguimientos, valoramos juntas cómo ha evolucionado el proceso y qué tiene sentido hacer a partir de ahí.

En algunos casos, el proceso puede darse por terminado. En otros, puede ser útil realizar algún seguimiento puntual para revisar o ajustar una cuestión concreta.

Una vez completados los tres seguimientos, podemos realizar sesiones individuales cuando consideremos que aportan valor al proceso.

En la mayoría de los casos, sí.

La alimentación suele formar parte del abordaje terapéutico y, como dietista, es una de las principales herramientas con las que trabajo.

Sin embargo, no parto de pautas prediseñadas ni de cambios alimentarios automáticos.

Antes de decidir qué intervención tiene sentido, necesitamos comprender qué está ocurriendo y qué papel puede estar desempeñando la alimentación dentro de tu situación concreta.

Cuando está indicada, sí.

La suplementación puede ser una herramienta útil en determinadas situaciones, pero no sustituye a una comprensión adecuada del problema ni debería utilizarse como una solución universal.

Mi objetivo no es acumular suplementos, sino entender qué estamos intentando conseguir con cada intervención, cómo vamos a evaluar si está funcionando y cuándo tiene sentido mantenerla, modificarla o retirarla.

No trabajo desde la idea de que exista una pastilla capaz de resolver problemas complejos por sí sola.

Una vez iniciado el proceso, el canal de comunicación para resolver dudas relacionadas con el seguimiento, compartir informes, enviar actualizaciones o cualquier otra información relevante será siempre el correo electrónico.

WhatsApp queda reservado únicamente para cuestiones administrativas puntuales, como cambios o incidencias relacionadas con las citas.

Puedes escribirme antes de reservar.

Si considero que otro enfoque o profesional puede ayudarte mejor, te lo diré con honestidad.